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El tabaco y el alcohol son las drogas de mayor uso entre la población y, aunque legales, constituyen un grave peligro para quienes las consumen ya que sus efectos ocasionan severos daños a nivel físico, mental y emocional. Además, causan gran adicción y pueden llegar a fomentar el uso de drogas ilegales. Aunque su venta está regulada, muchos jóvenes entran en contacto con ellas a edades tempranas.

Con el fin de informar acerca de los problemas que ocasiona el consumo de estas drogas, el Instituto Carlos Slim de la Salud en su portal www.clikisalud.info, “Manuales de Mantenimiento de la Salud”, proporciona datos de utilidad acerca de sus efectos y las consecuencias que su consumo conlleva.

Lo anterior cobra especial relevancia en un país como México, en el que cada 10 minutos ocurre una muerte asociada con el consumo de tabaco y éste constituye la quinta causa de muerte en el país. Un fumador vive de 7 a 10 años menos en comparación con un no fumador. Con frecuencia, el consumo de cigarrillos inicia a edades muy tempranas, a partir de los 15-17 años de edad o incluso antes. Más de la mitad de los estudiantes de secundaria han probado tabaco y una quinta parte se declaran fumadores.


Al fumar tabaco, el humo ingresa directamente a los pulmones y la nicotina se distribuye rápidamente en el torrente sanguíneo, lo que ocasiona aumento de la frecuencia cardiaca, elevación del estado de alerta, facilitación de la memoria, mayor atención, aumento de la presión arterial y disminución momentánea de la irritabilidad. Todos esos efectos son de muy corta duración, lo que genera muy pronto el impulso de volver a fumar un cigarro. En el largo plazo, los daños por su consumo incluyen enfermedad cerebro-vascular, enfisema pulmonar, infartos, hipertensión arterial, úlcera péptica, cáncer de pulmones, boca, laringe, faringe, esófago, estómago y páncreas, bajo peso en el recién nacido, irritabilidad y deterioro en la piel y el cabello.

Hay que recordar que no sólo los fumadores son quienes presentan daños, sino también aquellos que están a su alrededor, conocidos como fumadores pasivos, quienes también pueden llegar a presentar problemas de salud como enfermedades respiratorias, irritaciones y cáncer.

En cuanto al alcohol, éste es absorbido por el sistema digestivo y rápidamente pasa al torrente sanguíneo. Sus efectos dependerán de su concentración en la sangre. En bajas concentraciones provoca efectos aparentemente agradables, como relajación, desinhibición, sociabilidad y excitación. Sin embargo, a mayores concentraciones de alcohol se reduce el control del sistema nervioso central sobre el cuerpo, se presenta conducta emocional errática, problemas de juicio, trastornos en la visión y el equilibrio, confusión mental, reacciones variables del comportamiento, pánico, agresividad y llanto. Si el consumo de alcohol es mayor, se presenta incapacidad para mantenerse en pie, vómito, incontinencia de la orina, estupor, aproximación a la inconsciencia, ausencia de reflejos e incluso se puede llegar a un estado de coma que puede llevar a la muerte por parálisis respiratoria. Al día siguiente del consumo aparecen los signos de la abstinencia o resaca, como confusión, dolor de cabeza, temblor, acidez estomacal, debilidad y náuseas.

El consumo crónico del alcohol con frecuencia se traduce en úlceras en el sistema digestivo, cáncer, pancreatitis, inflamación del páncreas (que puede ocasionar la muerte), cirrosis, daño en la memoria, degeneración cerebral, irritabilidad, agresividad, inestabilidad emocional, depresión y ansiedad.

El acceso fácil a estas drogas es el factor de riesgo más importante para desarrollar una adicción. De aquí la importancia de conocer sus efectos y consecuencias y de informar e inculcar en los jóvenes un comportamiento responsable respecto de su propia salud.

 Esta condición no solo se manifiesta por el consumo anormal de comida, sino por el consumo y deseo de alimentos que son, por sí mismos, dañinos para el individuo. Aunque la sociedad y la clase médica han comprendido eficientemente el alcoholismo y el abuso de drogas, solo en años recientes hay igual aceptación al hecho de que las personas puedan ser adictas a la comida de la misma manera. Cuando cualquier sustancia es ingerida por el cuerpo sin importar su potencial daño o el exceso de necesidad que el cuerpo tiene por ella, se dice que esa sustancia es abusada. Los individuos que abusan de estas sustancias de esa forma, son adictos. Estas personas se vuelven psicológicamente y mentalmente dependientes de ciertas sustancias, en este caso la comida.

Los adictos a la comida provienen por igual de todas las edades, razas y géneros. Estos pueden tener sobrepeso, bajo peso y algunos peso normal. Todos ellos están unidos por su obsesión con la comida. Los individuos obesos sufren humillación debido al exceso de peso; pueden ser aletargados y sedentarios, incapaces de de moverse con libertad. Las personas con bajo peso pueden ser bulímicas; aunque comen obsesivamente, están tan temerosas de padecer sobrepeso que se inducen al vómito, toman laxantes o ejercitan compulsivamente para evitar ganar peso. También podrían alternar con periodos de anorexia, absteniéndose de los alimentos con el fin de controlar su peso, pensando constantemente en qué comer y en cuánto pesan. El tema de los alimentos es una miseria para estas personas; cuentan calorías compulsivamente, comiendo sin disfrutarlo.

No hay manera fácil de combatir la adicción a la comida; se requerirá disciplina intensa para modificar los patrones alimenticios y el estilo de vida. Un programa de ejercicios manejable debería ser adoptado junto a cambios en la dieta que puedan ser mantenidos. Intentos ambiciosos por cambiar los patrones alimenticios de manera abrupta o perder peso de manera rápida, rara vez tienen éxito a largo plazo

La adicción es una enfermedad primaria, crónica con factores genéticos, psicosociales y ambientales que influencian su desarrollo y manifestaciones. La enfermedad es frecuentemente progresiva y fatal. Es caracterizada por episodios continuos o periódicos de: descontrol sobre el uso, uso a pesar de consecuencias adversas, y distorsiones del pensamiento, mas notablemente negación.

Primaria se refiere a la naturaleza de la adicción como entidad patológica separada de otros estados patofisiológicos que pueden estar asociados.
Primaria se refiere a que la adicción no es un síntoma de otro proceso patológico subyacente.

Enfermedad significa una discapacidad involuntaria. Representa la suma de fenómenos anormales que se presentan en un grupo de individuos. Estos fenómenos estan asociados con un conjunto específico de características comunes, por lo que estos individuos difieren de la norma, y que los coloca en desventaja.

Frecuentemente progresiva y fatal significa que la enfermedad persiste a lo largo del tiempo y que los cambios físicos, emocionales y sociales son frecuentemente acumulativos y progresan mientras el uso continúa. La adicción causa muerte prematura a través de sobredosis, complicaciones orgánicas que involucran al cerebro, hígado, corazón, y otros organos, dependiendo del tipo de adicción; y contribuye a la ocurrencia de suicidios, homicidios, violencia, maltrato, violación y abuso sexual, accidentes y otros eventos traumáticos interpersonales y/o familiares.

Descontrol se refiere a la inhabilidad para limitar el uso, la duración del episodio de uso, la intensidad del uso y las consecuencias conductuales del uso.

Preocupación asociada con el uso se refiere a la inversión excesiva de atención hacia el uso, el sustrato del uso, los efectos del uso, las situaciones relacionadas con el uso; lo cual significa una gran inversión de energía y tiempo en las actividades adictivas, traduciéndose en un relativo descuido de los intereses importantes de la vida diaria.

Las consecuencias adversas son problemas relacionados con el uso que llevan a impedimentos en las areas de: salud física, funcionamiento psicológico, funcionamiento interpersonal, funcionamiento ocupacional; y problemas legales, financieros y espirituales.

La negación es usada aquí, no solo en el sentido psicoanalítico de un simple mecanismo de defensa que descalifica el significado de los eventos, sino más ampliamente incluyendo un amplio rango de maniobras psicológicas diseñadas para reducir la cociencia del hecho de que el uso es la causa de los problemas del individuo, más que una solución a estos problemas. La negación se convierte en una parte integral de la enfermedad y un obstáculo importante para la recuperación.

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Cuando una persona, tiene dudas de si es o no adicto, a una sustancia o conducta, en la mayoría de los casos, ya existen problemas relacionados con dicha situación.
Y esto se debe a que el uso ocasional o esporádico de naturaleza social o recreacional de algunas sustancias, legalmente aceptadas, tales como el alcohol; hacen que el consumo de esta droga se perciba como una conducta "normal", por querer decir que la mayoría de la población lo ha hecho alguna vez, o lo está haciendo en este instante.


Peor aún si existe el abuso de cualquier sustancia, que cuando es severo, se diferencia muy poco de el uso compulsivo, típico de la adicción.
Pero es allí donde radica la diferencia entre la adicción y todo lo demás; el descontrol que es producido por una reacción neuroquímica llamada compulsión.


O sea que cuando uno es adicto, pierde el control del consumo o de la conducta adictiva. Y no siempre se ve en la frecuencia con que esto ocurre, pues un adicto puede abstenerse por períodos largos, pero volver a consumir y volver a descontrolarse; en un patrón que muchas veces es típico de la adicción, llamado "consumo esporádico compulsivo".


Y es que es difícil percibir la propia adicción, aunque sea evidente; pues como si fuera poco con el descontrol, también se presenta un componente psicológico llamado sistema delusional o mal llamado "negación", a secas. Y digo que mal llamado, porque a veces el adicto, se ha dado cuenta del problema, pero minimiza su importancia y esto hace crecer la dificultad para darse cuenta de su propia adicción a cualquier adicto.


Ahora que la toma de conciencia es un proceso, a lo largo del tiempo, donce casi siempre esta involucrado el deterioro de la calidad de vida, y el sufrimiento personal. Es precisamente este dolor, el que lleva al adicto a "abrir los ojos" y preguntarse, "tendre yo un problema?", pero solo para reemplazarlo al minuto siguiente por una racionalización mas cómoda que la realidad.

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Los científicos de la Universidad del Norte de Kentucky contribuyeron a las crecientes investigaciones sobre los cocteles de moda, como vodka y Red Bull, dividiendo 56 estudiantes universitarios entre los 21 y los 23 años en cuatro grupos. Los estudiantes recibieron una bebida alcohólica, una bebida energética, una bebida con ambos ingredientes mezclados o un placebo.

Las bebidas fueron preparadas para que se vieran y supieran como bebidas energéticas alcohólicas, por lo que los participantes no sabían cuál consumían. Los investigadores midieron la velocidad con la que los estudiantes podían ejecutar y suprimir acciones luego de la dosis, y les pidieron que evaluaran sensaciones como estimulación, sedación, dificultades y niveles de intoxicación.

Los estudiantes que bebieron alcohol mostraron problemas con el control de los impulsos. Pero los que bebieron la bebida energética alcohólica percibieron que tenían menos dificultades que los que bebieron la misma dosis de alcohol únicamente, según los autores del estudio, lo que podría hacer que sean más propensos a riesgos como conducir en estado de embriaguez

Aunque la combinación de alcohol con bebidas que contienen cafeína no es nada nuevo (está, por ejemplo, el Cuba Libre), las bebidas energéticas contienen cerca de tres veces la cantidad de cafeína que contiene la Coca-Cola, lo que las hace especialmente estimulantes, señaló Marczinski.

Estudios anteriores sugieren que entre el 30 y el 50 por ciento de los adolescentes y jóvenes estadounidenses consumen bebidas energéticas que también podrían contener estimulantes como la guaraná. La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos prohibió las bebidas alcohólicas listas para tomar que contengan cafeína en noviembre de 2010 luego de una revisión de un año de la literatura científica.

De todos modos, preparar y servir bebidas mezcladas que combinen cafeína y alcohol en los bares, las fiestas u otros lugares sigue siendo legal.

La estimulación de las bebidas alcohólicas que contienen cafeína contrarresta los efectos sedantes del alcohol, lo que le hace sentir a los consumidores que no están siendo afectados igualmente por el licor, explicó Marczinski. Sin embargo, las bebidas energéticas no alteran el nivel de problemas conductuales, solo la percepción de los mismos.

 

Fuente:nih.gov

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Según un reciente estudio publicado en el número de febrero de la revista Psychopathology los usuarios compulsivos de Internet que tienden a tener más interacción social virtual (salas de chat y redes sociales online) que real, podrían sufrir depresión. El estudio se presenta como el primero de gran alcance entre la juventud occidental sobre ciberadicción y depresión.

La autora principal del informe, Catriona Morrison, de la Universidad de Leeds advierte de que la navegación adictiva puede tener un grave impacto en la salud mental. Explica que Internet proporciona un refugio para cierto tipo de gente y que la adicción a la Red es un síndrome auténtico.

Para la mayoría de la gente, Internet es algo adaptativo y útil, pero para otras es compulsivo y dañino, afirma Morrison, aunque para ella no está claro si Internet hace que nos deprimamos o es más bien que la gente deprimida tiende a estar en Internet.

Los adictos a la Red se caracterizan por resultarles difícil el control del tiempo que pasan online, hasta el punto que interfiere con sus actividades fuera de la Red. Suelen pasar su tiempo en webs pornográficos, de juegos online o en comunidades virtuales (redes sociales).

El estudio también concluyo que los usuarios más jóvenes presentan una mayor probabilidad de ser adictos, con una edad media de 18 años entre los adictos detectados en el estudio.

Del grupo objeto de estudio (1.319 personas entre 16 y 51 años) el 1,2% fueron clasificados como adictos a Internet y mostraron una incidencia más alta de depresiones moderadas o graves

 

Fuente:WebMB

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Los estudios médicos han determinado que el índice total de mortalidad es dos veces más alto en fumadores hombres de mediana edad que en los que no fuman; y más alto aún en los que fuman más cigarrillos al día o han fumado por más tiempo.

Entre los cánceres causados por el tabaco, encabeza la lista el de pulmón, de manera que el índice de esta enfermedad es siete veces mayor en los fumadores que en los no fumadores. Además, los fumadores tienen cinco veces más riesgo de desarrollar cáncer de laringe, esófago y en la cavidad bucal. También se atribuye al tabaquismo un tercio de todos los cánceres de vejiga, riñón y páncreas.

El tabaquismo también quintuplica el riesgo de muerte por bronquitis crónica y enfisema, y lo duplica en muertes por enfermedades coronarias y del corazón. Un informe de 1988 basado en un estudio sobre 4.255 residentes de un barrio de Boston (EEUU) indicaba que el tabaquismo incrementa el riesgo de apoplejía en un 50%, 40% en los hombres y 60% en las mujeres. Otra investigación ha demostrado que las madres que fuman dan a luz con más frecuencia a niños prematuros o con poco peso, debido probablemente a la menor afluencia de sangre a la placenta. Tres estudios publicados en 1981 apuntan que en las parejas en las cuales uno de los cónyuges es fumador pasivo, éste sufre mayor riesgo de cáncer de pulmón, y otros estudios revelan que el índice de enfermedad es mayor en hijos no fumadores de padres fumadores. En España se ha estimado que el 14% del total de las muertes se debe al tabaco. El consumo diario de un paquete de cigarrillos acorta 6 años la expectativa de vida, multiplica por 3 las bajas laborales y en un 15% la duración de las bajas por enfermedad.

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Los efectos sobre los principales sistemas del organismo son acumulativos e incluyen lesiones que pueden ser parcialmente reversibles tras la abstinencia y otras que se mantienen de forma indefinida.

La ingestión crónica de alcohol puede lesionar el sistema nervioso central de forma irreversible. Se producen trastornos amnésicos persistentes que ocasionan problemas de aprendizaje (síndrome de Korsakoff), ataxia asociada a confusión y parálisis ocular (síndrome de Wernicke), alteraciones graves de la memoria, demencia crónica y trastornos psiquiátricos, como ansiedad, alucinaciones, delirios y alteraciones del estado de ánimo (tristeza). La ingestión aguda produce, además, trastornos de la coordinación, el equilibrio, el sueño y episodios de amnesia. Las lesiones del sistema nervioso periférico, como hormigueos, parestesias y entumecimiento de las extremidades, se relacionan con el déficit de vitamina B1.

El consumo de alcohol agudo y crónico produce, además, un amplio abanico de alteraciones en el aparato digestivo, entre las que destacan la esofagitis, la gastritis, la presencia de vómitos violentos con desgarros gastroesofágicos, la aparición de úlceras gastroduodenales y las pancreatitis agudas. Además, el consumo de alcohol puede provocar daños graves en el hígado (hepatopatía alcohólica). Al principio, la grasa se acumula en las células de este órgano y el hígado aumenta de tamaño pero, en la mayoría de los casos, no hay síntomas. Algunas personas desarrollan una hepatitis inducida por el alcohol, que produce la inflamación y la muerte de las células hepáticas (hepatocitos) y que se manifiesta por una ictericia en los ojos y en la piel. En un 20% de los alcohólicos aparece una cirrosis, un trastorno irreversible en el que el tejido hepático normal es reemplazado por tejido fibroso, produciendo una alteración muy grave del funcionamiento hepático.

La ingesta de alcohol puede lesionar también el músculo cardiaco, originando arritmias e insuficiencia cardiaca. Casi un tercio de los casos de miocardiopatías se deben al abuso de alcohol. A veces, se desarrolla una forma típica de hipertensión, que es una causa importante de apoplejía (accidente cerebrovascular).

Otros efectos del alcohol sobre el organismo son las alteraciones de las células de la sangre (anemia), la amenorrea y los abortos en la mujer, y la atrofia testicular y la disminución de la capacidad de erección en el hombre.

El síndrome de abstinencia puede aparecer unas horas después de interrumpir el consumo de alcohol, después de un periodo de abuso prolongado. Los síntomas, como nauseas, sudoración, temblores, ansiedad e insomnio, se hacen más intensos entre el segundo y el tercer día y mejoran dos o tres días después. El delirium tremens es una complicación rara y grave de la abstinencia que se caracteriza por un estado de confusión (delirio) con alucinaciones terroríficas y un estado de excitación importante.

Se ha demostrado que la ingestión de alcohol durante la gestación, incluso en cantidades moderadas, puede producir daños graves en el feto, en especial retraso en el desarrollo físico y mental, cuya forma más grave recibe el nombre de “síndrome de alcoholismo fetal”.Además, algunos bebés expuestos al alcohol durante la maduración fetal presentan después problemas de conducta, trastornos de la atención, o dificultades para el pensamiento abstracto.

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Los fumadores pasivos, que no consumen cigarrillos pero respiran el humo del tabaco de otros, tienen un alto riesgo de sufrir sordera, según revela un nuevo estudio. Los autores examinaron a 3.300 adultos estadounidenses con edades comprendidas entre 20 y 69 años, clasificados como fumadores pasivos tras medir en su sangre las concentraciones de cotinina, un producto derivado de la nicotina. Los datos revelaron que el 14% de los expuestos con frecuencia al humo del tabaco perdían audición a las frecuencias bajas y medias. Y cerca de la mitad (46%) habían perdido audición para las frecuencias altas. 

Los expertos creen que el humo del tabaco podría afectar el flujo sanguíneo en los pequeños vasos del oído, privando de oxígeno a este órgano. Los daños que causa el tabaco en la audición son distintos a los provocados por la exposición al ruido o la vejez.

“La pérdida de audición podría ser añadida a la lista de consecuencias para la salud asociadas a la exposición al humo del tabaco”, concluyen los autores. El estudio se ha publicado en la revista Tobacco Control.

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Abusar del alcohol en el fin de semana duplica el riesgo de morir de un paro cardiaco respecto a un consumo diario, según un estudio comparativo realizado en Francia y en Irlanda del Norte y publicado por la revista British Medical Journal (BMJ).

La tasa de casos de insuficiencia coronaria aguda (infarto de miocardio y muerte coronaria) es dos veces más elevada en Belfast (capital de Irlanda del Norte) que en Francia. Para identificar la causa, investigadores de la Universidad de Toulouse realizaron un seguimiento durante diez años a cerca de mil hombres de tres ciudades francesas (Lille, Estrasburgo, Toulouse) y de Belfast, de entre 50 y 59 años e indemnes de patologías cardíacas en el momento de lanzar el estudio en 1991.

Comparando sus hábitos de consumo, los científicos detectaron que el volumen de alcohol consumido semanalmente era prácticamente idéntico en ambos países. Sin embargo, los modos de consumos eran radicalmente diferentes en los dos países: en Belfast, el consumo de alcohol estaba más concentrado en un día del fin de semana (el sábado), mientras que en Francia el consumo estaba repartido de forma más regular sobre el conjunto de la semana.

La preponderancia del "binge drinking", definido en el estudio como el consumo excesivo de alcohol (es decir cuatro o cinco vasos de vino) en una sola ocasión, era casi 20 veces más elevado en Belfast que en Francia (9,4% de los hombres en Belfast frente al 0,5% en Francia). En paralelo, la incidencia anual de fallecimientos coronarios casi se duplicaba en Belfast (5,63 para 1.000) respecto a Francia (2,78). "Consumir en una o dos veces grandes cantidades de alcohol aumenta la mortalidad coronaria, pero consumir regularmente vino resulta protector para el corazón", indica Jean Ferrières, coautor del estudio.

En Belfast, los hombres bebían principalmente cerveza (75,5%), seguido de licores (61,3%), el vino siendo poco consumido (27,4%). A cambio en Francia, el consumo de vino predominaba (91,8%). "El consumo de vino refleja comportamiento de vida diferentes respecto a la cerveza y está asociado a otros factores protectores cardiovasculares, como la alimentación", subrayó Ferrières.

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Tener unas relaciones interpersonales sólidas es tan importante para llevar una vida sana como dejar de fumar, perder peso o hacer ejercicio, según revela un estudio publicado en la revista PLoS Medicine.

"La falta de relaciones sociales equivale a fumar más de 15 cigarrillos al día", señaló Julianne Holt-Lunstad, coautora de la investigación, basada en datos procedentes de 150 estudios sobre el riesgo de mortalidad y las redes sociales, que incluyó el seguimiento de unas 300.000 personas durante 7 años. Según han comprobado Holt-Lunstad y sus colegas de la Universidad de Brigham Young, en Utah, tener bajos niveles de interacción social es más perjudicial que no hacer ejercicio o ser alcohólico, y dos veces más peligroso que la obesidad. Y lo que es más grave, las relaciones sociales tienen un mayor impacto sobre la mortalidad prematura que exponerse a la contaminación ambiental. "No quiero minimizar otros factores de riesgo porque también son muy importantes", precisó Holt-Lunstad. "Pero necesitamos empezar a tener en cuenta las relaciones personales con la misma seriedad".

No en vano, según el estudio los individuos con las redes sociales más amplias muestran los mejores niveles de esperanza de vida. A 1,5 ascendieron las posibilidades de estar vivos a una determinada edad en comparación con las personas solitarias. Una posible hipótesis es que cuando alguien está conectado a un grupo siente responsabilidad por los demás, y esto se traduce a tener un mejor cuidado de sí mismo.

"Una constante interacción es beneficiosa para la salud psicológica y física", subraya Timothy Smith, coautor del estudio. "Estamos diseñados para vivir y trabajar en grupos". Esto comienza en la infancia con nuestra familia, y después la escuela amplía nuestro círculo social. El aislamiento, por el contrario, está vinculado a enfermedades mentales, ansiedad y mala salud, puntualizó el académico de Utah.

No es sencillo definir lo que es una adicción y se suele asociar sólo con el alcohol o la drogas, sin embargo se entiende por adicción a un estado de DEPENDENCIA OBSESIVA Y COMPULSIVA por una sustancia, una relación, una actividad, un objeto, una cosa. Es decir puede haber adicción no sólo a las drogas, alcohol y cigarro sino también por la pornografía, internet, sexo, juegos de azar, comida,  relaciones personales, trabajo, etc. El factor que determinará la adicción  como bien dije antes es el comportamiento dependiente y compulsivo y lamentablemente deriva en consecuencias negativas no sólo para el adicto sino también muchas veces para su familia.

Una de las características comunes del adicto es el descontacto con la emoción, es decir tiende a “anestesiarse” con el objeto de su adicción, escapando así de sus emociones y por ende de su realidad. Las máscaras con las que nos encubrimos, Las adicciones físicas o químicas ejercen bloqueos sobre la vitalidad, dejando rastros de agotamiento, cuyo origen le es al sujeto difícil de asociar con ellas, Arnica si bien no resuelve el motivo que las origina, tiende a mejorar las condiciones para mejorar el síndrome de abstinencia, desactivando la alarma por la falta de consumo que demanda el organismo privado de la dependencia en cuestión. Cerasifera o Cherry Plum de Bach trabaja el desbordamiento y descontrol en el consumo. Así como Chicory (Bach) y Vine (Bach)
Por último, para desentrañar la causa de la adicción, recomiendo Azahar (Esencia del Alba) esta flor maravillosa revela la causa a través de los sueños o insight  (recuerdos o "Darse Cuenta" repentinos) que llegan a la persona, permitiéndole trabajar muchas veces el origen de su adicción.

A pesar de lo que uno piensa, la cafeína es una droga. Convivimos diariamente con ella sin darnos cuenta, ya que está tanto en el café matutino que nos tomamos hasta el antiácido que luego usaremos para combatir la acidez que nos trajo ese café. Hay flotando en el ambiente popular y medico muchas hipótesis sobre lo que puede o podría hacer la cafeína, tanto para bien como para mal (más para mal que para bien). Lo que más asusta de lo que se comenta sobre el café es su posible adicción, pero en realidad nadie tiene herramientas para poder detectarla cuando en verdad estamos frente a ella. En este artículo trataré de despejar algunas de las dudas corrientes que he recogido sobre la cafeína y dedicaré unas palabras al tema del abuso de la misma.


La cafeína es una de las drogas más ampliamente usadas en el mundo. Algunos antropólogos piensan que su uso se remonta a la edad de piedra. La cafeína fue inicialmente extraída del café en 1821. El café se originó en Etiopía en el siglo IV a.C. y luego fue introducido a Arabia y al este. Se cree que los nómades etíopes descubrieron el café por sus animales. Se dieron cuenta que luego que comían los frutos de los árboles tenían un plus de energía., entones trataron de comerlas ellos mismos para lograr esa ganancia de energía. El café era usado en ceremonias religiosas en las que la gente se involucraba en rituales en los que podían rezar toda la noche con la ayuda del café. En 1573 el café fue introducido en Europa.

Fuente: cannabiscafe.net

De acuerdo a la enciclopedia médica, una adicción es “la dependencia a un comportamiento o una substancia que una persona no puede superar". Se considera a las adicciones como una manera de alterar estados emocionales.

Algunos investigadores hablan de dos tipos de adicción

Lo que se enfatiza en una adicción es que la pesona no tiene control de un proceso o sustancia. En la ausencia de la sustancia o el proceso, el adicto es incapaz de tener un comportamiento normal o una interacción normal con otras personas.

Cualquier tipo de adicción ya sea comida, alcohol, drogas, gastar dinero, etc, es un signo de baja autoestima. Cuando la adicción es incorporada, el individuo de baja autoestima no tiene la confianza de superar la adicción.

Lista de adicciones

Muchos de nosotros no sabemos que tenemos una adicción, porque en general se asocia adicción con alcohol, drogas y nicotina. Pero las adicciones son numerosas:

Adicciones a las emociones:

  1. Rabia
  2. Odio
  3. Culpa
  4. Celos
  5. Miedo
  6. Envidia

Adicción a pensamientos:

  1. Pensamientos obsesivos
  2. Perfeccionismo
  3. Pensamiento rígido
  4. Preocupación
  5. Fantasia
    1. Juegos
    2. Crímen
    3. Hobbies
    4. Ejercicio físico
    5. Trabajo
    1. Alcohol
    2. Drogas
    3. Nicotina
    4. cafeina
    5. Comida
    1. Relaciones
    2. Amor/sexo
    3. Codependencia
    4. Grupos
    5. Poder
    6. Violencia
    • Genética: los genes no pueden causar una adicción, pero pueden hacer que la persona tenga una inclinación a volverse adicta a ciertas cosas.
    • Ambiente: las personas pueden volverse condicionadas a través de experiencias de la niñez y por haber sido expuestos a ciertos químicos a volverse adictos.
    • Abuso: Muchos comportamientos adictivos comienzan con la idea de eliminar dolor físico y emocional causado por otra persona.
    • Problemas emocionales: la ansiedad, depresión, frustración son estados mentales de los cuales una persona desea escapar. En el intento de escaparse se vuelven adictos.
  6. Adicción a actividades

    Adicción a sustancias

    Adicción a personas

    Algunas causas de la adicción

    Fuente:innatia.com

El cerebro de los adolescentes es especialmente vulnerable a las adicciones debido a que las regiones que controlan los impulsos no están totalmente formadas a estas edades, lo que significa que las dependencias al alcohol, tabaco y drogas de los jóvenes son desórdenes relacionados con el desarrollo neuronal. Una nueva visión que obligará a replantear la prevención y tratamiento de las adicciones en la juventud. Por Vanessa Marsh.

Este proceso biológico, que convierte en especialmente vulnerables a las adicciones a los adolescentes, es independiente de los aspectos socioculturales en los que estas personas desarrollan su vida, lo que introduce una nueva perspectiva para el tratamiento de las adicciones en los jóvenes.

Debido a los cambios que se producen en las regiones cerebrales relacionadas con la motivación durante la adolescencia, el impacto de las drogas sobre estas personas son mayores que en otras edades y ejercen una influencia más prolongada en el tiempo.

Lo que se desprende de esta investigación es que las adicciones juveniles deben ser contempladas como desórdenes del desarrollo psicológico y que por ello la atención de los terapeutas debe concentrarse especialmente en este período de la vida de las personas para el tratamiento y prevención de las dependencias.

Asimismo, sugiere una revisión de algunos tratamientos que en ocasiones se aplican en la infancia y la adolescencia, ya que al incluir psicotrópicos producen en las personas de estas edades efectos que se manifiestan como adicciones cuando estos adolescentes se hacen adultos.

El descubrimiento aconseja nuevas estrategias para la prevención y tratamiento de adicciones en la pubertad y la adolescencia, al mismo tiempo que medidas especiales de protección para los jóvenes frente a la amenaza que representa para estas edades el consumo de drogas como el alcohol, el tabaco y otras más severas.

Fuente: tendencia21.net



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