Broncoscopia y Preparacion


Broncoscopia y Preparacion
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Es la visualización del interior de las vísceras huecas o espacios virtuales (pleura y peritoneo) mediante la introducción de tubos con una fuente de luz y un visor.

Incluye las siguientes pruebas:

Esofagoscopia

Gastroscopia

Colonoscopia

Sigmoidoscopia

Cistoscopia

Broncoscopia

Propósito: Las tres áreas donde el uso de la endoscopia está más desarrollado son:

El estudio del APARATO DIGESTIVO, tanto superior como inferior, excepto el intestino delgado, especialmente en:

Sangrado digestivo; de urgencia en hematemesis (vómitos de sangre) o melenas (heces sangrientas) abundantes.

Prevención (detección) o diagnóstico de úlceras y neoplasias digestivas.

MANERAS RESPIRATORIAS, para el estudio de la hemorragia de origen respiratorio y el diagnóstico de cánceres bronquiales.

MODOS URINARIOS; generalmente la vejiga urinaria en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de vejiga y para intervenciones terapéuticas “ciegas” (extracción de cálculos por cestodos), también los uréteres.

Una técnica relacionada, pero que requiere la realización de una incisión y utiliza tubos rígidos, es la laparoscopia, en la cual se observa e interviene dentro del abdomen.

Preparación previa:

La gastroscopia debe ser en ayunas.

Para la colonoscopia, se debe seguir una dieta baja en residuos y tomar una solución de evacuación el día anterior.

Para la cistoscopia, se debe realizar un análisis de orina previo para descartar una infección.

Para todos, es aconsejable no tomar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos durante los días previos para reducir el riesgo de hemorragia.

Es aconsejable llevar a cabo análisis de sangre en la coagulación de la sangre y la tipificación de la sangre, si existe alguna duda sobre la posibilidad de sangrado.

Descripción de la prueba: Al acoplar un visor, una fuente de luz y un sistema para transmitir las imágenes al exterior, se puede visualizar el interior de las vísceras huecas.


Inicialmente, se usaron sistemas rígidos; tubos metálicos que se introdujeron, a poca profundidad y con grandes molestias.

La aplicación de fibra óptica (fibroendoscopios) ha permitido reducir en gran medida el diámetro del tubo, flexibilizándolo, de modo que en la actualidad, menos el intestino delgado (debido a sus múltiples curvaturas), todo el interior del tracto digestivo es accesible para estos dispositivos.

Estos tubos también tienen varias formas de poder introducir a través de ellos varios utensilios, que permiten la toma de muestras e incluso acciones terapéuticas.

El tubo o endoscopio se inserta (de acuerdo con la cavidad que se va a estudiar hay varios modelos, desde el más corto hasta el más largo, cistoscopios, broncoscopios, gastroscopios y colonoscopios) por la apertura natural precisa del área a estudiar.

Se puede usar para recolectar muestras con pinceles o pinzas o para realizar intervenciones terapéuticas, por medio de diatermia, láser, lazos o instilación de medicamentos.

En la gastroscopia, generalmente se administra un tranquilizante y un antiemético para facilitar la exploración.

La colonoscopia infla el intestino grueso del aire.

Durante la cistoscopia, la vejiga de suero se llena.

La broncoscopia puede requerir sedación profunda (dormir sin anestesiar).

Efectos secundarios:

Ansiedad

Náusea

Las reacciones vegetativas usualmente no son importantes.

Existe la posibilidad teórica de causar una hemorragia o incluso una perforación, por lo que es recomendable realizar este examen en un hospital o cerca de él con un quirófano, aunque estas complicaciones son muy poco frecuentes desde la instalación de los tubos flexibles.

Precauciones genéricas de la exploración:

Debe ser realizado por un médico experto, ya que su práctica es la mejor garantía.

Especialmente la gastroscopia es una técnica muy candente, pero menos molesta de lo que parece.

Niños y mujeres embarazadas:

En los niños, se necesita poco, requiriendo tubos especiales y permitiendo solo diámetros pequeños, que son de poco valor para la exploración.

En mujeres embarazadas, no se recomienda a menos que sea necesario, ya que el embarazo comprime las vísceras huecas, aumentando el riesgo de perforación.

Enfermedades especiales:

Las alteraciones en la coagulación y la hemostasia, o los tratamientos anticoagulantes, incluidos el ácido acetilsalicílico o la aspirina, aumentan el riesgo de hemorragia.

Ciertas enfermedades, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, pueden facilitar la perforación.

Las intervenciones quirúrgicas previas pueden haber dejado bridas cicatriciales que favorecen una perforación.

Las infecciones activas del tracto urinario contraindican la cistoscopia