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Consecuencias Dermatológicas
La grasa, en la obesidad, se va acumulando en el tejido subcutáneo y es aquí donde se va depositando. La piel está compuesta por elastina, lo que le proporciona cierta capacidad para su elasticidad y para dar cabida al exceso de grasa, pero llega cierto límite, lo que provoca que el tejido se rompa y es cuando aparecen las estrías, que según el grado de obesidad y la genética de cada individuo, serán de diferente distribución y de diferente intensidad.
Igualmente al romperse la piel se va pigmentando esas zonas, ya que la melanina lo utiliza como un medio de defensa al rompimiento de la piel.
Mientras la grasa se va acumulando en el tejido subcutáneo, también se dan cambios en el sistema endocrino, tanto en las glándulas centrales como en las glándulas sudoríparas y sebáceas de la piel, dando como resultado crecimiento de mayor vello en diversas regiones del cuerpo. A esto se le llama hirsutismo.
Asimismo, aumenta la sudoración y debido al exceso de grasa se presentan en las zonas de roce los furúnculos, y en las zonas de pliegues empiezan a aparecer infecciones por hongos.
Consecuencias Gastrointestinales
En la obesidad existe un exagerado consumo de alimentos sin importar el tipo, la calidad, la textura y la cantidad del mismo. Todo esto propicia que se inflame la mucosa del estómago provocando gastritis y que el esófago se debilite y permita que los ácidos estomacales se regresen, provocando el reflujo esofágico.
Por todos estos excesos de alimentos, la vesícula biliar se vuelve insuficiente y se empieza a acumular la bilis en su interior y con el paso del tiempo se presenta la litiasis vesicular.
De igual forma, por el exceso de grasa que se presenta, el hígado no es capaz de metabolizar toda la grasa y se empieza a acumular en sus células, presentando el conocido hígado graso.
Por todo lo señalado anteriormente también se inflama la mucosa del intestino grueso, mejor conocida como colitis, que puede desencadenar cáncer de colon.
Con todo el exceso de carga de alimento del aparato digestivo se inflaman las venas que se encuentran en la parte final del colon y se presentan las hemorroides, las cuales pueden llegar a sangrar o a taparse con coágulos, requiriendo una intervención quirúrgica de emergencia.
Consecuencias Pulmonares
Debido al exceso de peso causado por la obesidad, el tórax y el abdomen se encuentran más rígidos y se necesita mucho mayor fuerza para desplazar los músculos torácicos para la inspiración y la persona se fatiga fácilmente, lo que ocasiona que le falte el aire aunque sea en desplazamientos cortos, por lo que tiene que interrumpir frecuentemente la marcha y reposar; esto se conoce como disnea.
La obesidad favorece la aparición de una obstrucción repetida de las vías aéreas superiores, provocando una dificultad para respirar durante el sueño, lo que se conoce como síndrome de apnea obstructiva del sueño.
Al estar más rígido el pulmón se produce un aumento del volumen sanguíneo pulmonar y se forman pequeñas comunicaciones en las zonas de declive de los pulmones y se pueden formar acumulaciones de los elementos de la sangre y presentar pequeños coágulos, desencadenando una trombosis pulmonar.
Consecuencias Reproductivas
Debido al problema de obesidad, se producen cambios importantes en las hormonas. En la mujer se alteran tanto los niveles de estrógenos, los de progesterona y el proceso de ovulación. Por esta misma razón se presenta infertilidad.
Por el exceso de grasa en la obesidad, las relaciones sexuales son ineficientes y no se pueden llevar a cabo de manera habitual y la mayoría de las veces no se realizan de manera satisfactoria.
La obesidad es una de las entidades que con mayor frecuencia complican la evolución del embarazo. La mujer que inicia su embarazo con un índice de masa corporal (IMC) por arriba de 25 unidades se considera con obesidad y se limita el crecimiento del producto a expensas del plan de alimentación bajo en calorías para que no suba más de peso. Además, se ha visto que las embarazadas con obesidad tienen productos con mayor peso al nacer que los normales (macrosómicos).
Las mujeres con obesidad presentan mayor riesgo de desarrollar diabetes e hipertensión.
Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido; TodoEnSalud

 



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