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Tu diabetes no es un impedimento para viajar o para darte unas merecidas vacaciones, sin embargo, existen ciertas medidas que debes llevar a cabo para que tu descanso sea inolvidable.

Planificar, es el secreto

Quizá los viajes espontáneos sean de tu agrado, pero la realidad es que cuando no se planifica un itinerario o se prevé cualquier detalle sorpresivo, suelen ser un desastre, sobre todo si agregamos la diabetes. Por ello es necesario que planifiques cada detalle ya sea que vayas una semana a la playa, tres días a un campamento en las montañas o un viaje largo a otro país. Aunque suene exagerado, saber qué harás cada día que estés fuera ayuda a realizar los ajustes necesarios en tu esquema de tratamiento, tu alimentación y hasta la actividad física, pues aunque te vayas de viaje, la diabetes no se quedará, se irá contigo, por lo que no debes olvidarte de aquellos aspectos que modifican tus niveles de glucosa.


Revisión médica, antes que nada

Antes de que planees tus vacaciones, es necesario que te sometas a un examen médico para saber cómo se encuentra tu salud. Además, si tu viaje es al extranjero podrás necesitar algunas vacunas que tendrán que ser administradas con un mes de antelación, para controlar efectos secundarios de éstas o descontrol sobre la diabetes. Habla con tu médico sobre estos aspectos antes de decidir a dónde viajar.
Además, es importante que pidas al doctor una carta con la siguiente información:

Detalles de tu tratamiento (pastillas para la diabetes, inyecciones de insulina, etc.)
Equipo necesario para controlar tu diabetes como la insulina, las jeringuillas y otros medicamentos o dispositivos.
Alergias a alimentos o medicamentos

Pide, además, una receta para insulina o antidiabéticos orales que te servirán en caso de una emergencia. También es aconsejable que lleves una identificación médica que indique que padeces diabetes. Si vas al extranjero, puede ser necesario que esta tarjeta o pulsera que te identifique esté escrita en otro idioma, preferentemente, en inglés.

 


¡Prepara las maletas!

Si tu médico te da luz verde para viajar y ya planeaste los detalles, lo que sigue es hacer tu equipaje. No sólo debes asegurarte de llevar contigo la ropa y los zapatos adecuados para el clima del lugar, sino también los suficientes medicamentos e incluso una cantidad extra por si decides quedarte más tiempo.
El equipaje de mano debe incluir:

Insulina suficiente (y un poco más)
Antidiabéticos orales, al menos el doble de la dosis habitual
Jeringas
Medidor de glucosa y pilas suficientes para su buen funcionamiento
Tiras reactivas
Suministros para el examen de orina
Un paquete bien envuelto y hermético de galletas saladas o queso, mantequilla de cacahuete, fruta, una caja de jugo y caramelos o comprimidos de glucosa para tratar una hipoglucemia

 

Durante el viaje

Sin importar si viajas en coche, autobús, tren, avión o barco es importante que lleves comida especial baja en azúcar, grasa o colesterol. En algunas aerolíneas puedes solicitar con antelación comidas especiales, pero no en todos los casos podrás contar con ello, así que siempre lleva algún alimento contigo en el caso que tu comida se retrase o haya un error en su pedido. Si te administras insulina y vas a cruzar zonas horarias, habla con su médico o profesional del cuidado para la salud antes de iniciar su viaje. Pide ayuda, basándote en el itinerario, para planear el horario de tus inyecciones mientras viajas. Los viajes hacia el este significan un día más corto, así que necesitarás menos insulina. Los viajes al oeste significan un día más largo, así que puedes necesitar inyectarte más. Para ayudarte en el seguimiento de tus inyecciones y comidas a través de los cambios de la zona horaria, mantén tu reloj con la hora de la zona horaria de tu casa hasta la mañana siguiente a tu llegada.


¡Por fin llegamos!

Mide tu glucosa una vez que estés a punto de llegar, sobre todo si viajas al extranjero en avión, la razón es que, debido al trayecto y el cansancio, no se puede estar seguro de que tus niveles estén normales. Al realizar una medición te aseguras de evitar complicaciones. Por otra parte, si tuviste un viaje largo y muy cansado, no debes esforzarte mucho algunos días después de tu llegada y planifica tus actividades de modo que se ajusten a tus necesidades de insulina y alimentos. Utiliza zapatos cómodos y nunca camines con los pies descalzos. Examina tus pies todos los días, buscando signos de ampollas, cortes, enrojecimiento, inflamación y arañazos.

 

¿Y la degustación?

Conocer nuevos lugares implica, también probar su gastronomía. Puedes comer de todo, pero con moderación. Evita los alimentos que de antemano sabes que no te caen bien. Cuida que la preparación de tu comida sea higiénica y no pruebes aquellos preparados con ingredientes que tu médico ha prohibido. Los platillos que más debes controlar son los ricos en carbohidratos: frutas, leche, pasta, sémola, harina, patatas, guisantes, habas, legumbres, arroz, pan, tostadas y cereales. Los alimentos con los que hay mayor flexibilidad son las verduras, las ensaladas, carnes, pescados, huevos, quesos y embutidos.

En cuanto a las bebidas, puedes tomar con libertad infusiones y agua, pero evitar jugos, licuados y refrescos que contienen grandes cantidades de azúcar. Si deseas probar algún refresco del lugar, opta por los llamados light , pero revisa su contenido de edulcorante ya que no en todos los países tienen la misma cantidad. El consumo de alcohol, eleva tu glucosa y no aporta nutrientes, así que mejor evítalo. Recuerda no saltarte comidas aun cuando estés vacacionando, pero si eso sucede, ten a la mano un almuerzo que pueda evitar una baja de azúcar. Pero lo más importante es que disfrutes del lugar cuidando tu salud.


¡Buen viaje!

Referencia informativa: Cocina rica y nutritiva para diabéticos. Colección Plan alimentario y cuidados especiales; 101 tips para adaptarse a la diabetes; www.healthsystem.virginia.edu; www.seenweb.org

 

 



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