Por Israel Cortés


Alojar cálculos o "piedritas" en riñones y vejiga es uno de los tres padecimientos más frecuentes de las vías urinarias, y deben su origen a factores hereditarios, edad, bajo consumo de líquidos y dieta abundante. Actualmente existen diversos métodos que erradican su dolorosa presencia y la posibilidad de desarrollar infecciones. Litiasis renal, urolitiasis o nefrolitiasis son los nombres médicos con que se conoce a la enfermedad ocasionada por la presencia de cálculos o piedras formadas en el aparato urinario (riñones, uréteres y vejiga) por acumulación de partículas cristalinas. No son un problema raro, pues afectan a más del 10% de la población, pero sí encuentran a un grupo especialmente vulnerable: hombres mayores de 30 años y de la tercera edad.


Los cálculos pueden causar diferentes molestias, dependiendo de su tamaño, composición y de su ubicación en el aparato urinario, pero en términos generales podemos decir que mientras se encuentran sin moverse en vejiga o riñón, no producen síntomas significativos (algunos por su pequeño tamaño pueden pasar desapercibidos), a lo sumo ciertas molestias en la región lumbar. Empero, cuando se desplazan y penetran en los conductos por donde viaja la orina (uréteres) se provoca el llamado cólico nefrítico, caracterizado por dolor muy intenso, de localización lumbar (caderas) que se irradia hacia los genitales, y en ocasiones se acompaña de sangre durante la micción o acto de orinar (hematuria) debido a que ocasionan heridas internas. Esta situación puede agravarse cuando hay obstrucción o infección local, lo que da lugar a fiebre y malestar en todo el cuerpo.


De piedra ha de ser...
Por supuesto, las piedras no se forman de un día para otro, sino con el paso del tiempo. Diversos factores desencadenan alteraciones en el metabolismo que imposibilitan el desecho adecuado de sustancias que normalmente se encuentran en la orina, por lo que se modifican los niveles de acidez y pueden ocasionar sobresaturación de sales y minerales. Tales situaciones no siempre son reversibles del todo, de ahí que quienes han padecido esta enfermedad suelen reincidir en un rango de entre 50 y 80% de los casos. De acuerdo con la alteración padecida será la composición de los cálculos; la mayoría de éstos se encuentran constituidos por oxalato y fosfato cálcico, y las causas de su producción pueden ser una o varias a la vez, siendo las principales beber poca agua, exceso de calcio en las comidas, herencia familiar, hábitos sedentarios, exposición prolongada al calor o dieta excesiva.

Aunque con menor frecuencia, es posible que se desarrollen cálculos con cristales de otro tipo, formados de ácido úrico (cuando la orina se acidifica, sea por enfermedades o fallas hereditarias del riñón), fosfato amónico magnésico (por infecciones renales) y de cistina (aparecen en la infancia si existen alteraciones que impiden eliminar el exceso de este aminoácido rico en azufre, utilizado para formar el cabello). Para realizar un diagnóstico acertado, los médicos se basan en los síntomas clínicos, las pruebas complementarias y el interrogatorio que se le hace a cada paciente. También es necesario saber la ubicación y tamaño de los cálculos, su composición y la posible existencia de enfermedades que se asocien a su formación.


Localización y dimensiones se determinan mediante radiografías simples, que también permiten definir su origen: si son opacos están formados de oxalato cálcico, y de ser transparentes, de ácido úrico. Otras pruebas como las ecografías y urografías también son de utilidad para revelar la localización, dimensión y cantidad, así como la existencia o no de una obstrucción de los uréteres. El tratamiento dependerá directamente de estas observaciones, aunque por lo general se procurará, en primer término, que el cálculo salga de manera espontánea, por lo que se recomendará beber mucha agua y llevar una alimentación ligera, baja en calcio, así como tomar baños calientes y guardar reposo. Si se presenta el cólico nefrítico es necesario administrar analgésicos hasta que se produzca la expulsión.


En caso de que no sea eliminado por estos medios, se recurrirá a intervención quirúrgica (litotomía) para extirparlo, si bien hoy en día esta técnica pierde terreno ante la litotricia, método por el cual se desintegran las piedritas dentro del propio aparato urinario con ayuda de ondas de choque, y en casos menos severos con ayuda de medicamentos que los disuelven. La expulsión se consigue en un lapso de entre 15 días y dos meses. Ya desechados, los cálculos son estudiados mediante pruebas específicas para determinar su composición y rectificar de esta forma si su presencia se debe a una enfermedad que requiera tratamiento especial e iniciar medidas preventivas a fin de modificar hábitos y la reincidencia de litiasis, las cuales en términos generales son:

Ingerir 3 litros de líquido diariamente.
Mantener una alimentación equilibrada y variada.
Evitar las infecciones urinarias y tratarlas correctamente si aparecen.

En todo caso, no está de más recordar que las molestias al orinar o pertenecer a alguno de los grupos de riesgo son motivo suficiente para visitar al urólogo o nefrólogo, especialistas que a partir de un diagnóstico oportuno podrán recomendar un tratamiento que evite un episodio muy doloroso.

Fuente: saludymedicinas.com.mx

   

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El colesterol alto es uno de los problemas de salud más comunes. Además de prestar atención al colesterol total (que debe estar por debajo de 200 mg/dl), es imprescindible tener en cuenta los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno, que no debe superar 35 mg/dl) y colesterol LDL (colesterol malo, que tiene que estar por debajo 130 mg/dl).


En muchos casos el problema de la hipercolesterolemia viene dado por un exceso de colesterol en la dieta, que sumado a la síntesis endógena de nuestro cuerpo, pueden aumentar demasiado los niveles sanguíneos de colesterol.

¿Cómo debe ser una dieta para reducir el colesterol?

  • La dieta debe ser normocalórica en casos de peso correcto o baja en calorías en sobrepeso u obesidad.
    El contenido calórico de la dieta influye sobre la tasa de lípidos circulantes habiéndose demostrado que las dietas altas en calorías estimulan la producción hepática de los LDL (colesterol malo).
  • Se recomienda evitar exceso de refrescos, caramelos, snack, chocolates y otros alimentos azucarados ricos en calorías.
  • Es importante limitar el consumo de grasas indeseables, pues aumentan el colesterol total y desequilibran los valores de HDL/LDL.
  • Evitar el consumo de los alimentos más ricos en colesterol y grasas saturadas como vísceras (en especial los sesos), huevas de pescado, carnes grasas y derivados cárnicos como salchichas, embutidos y mortadelas, aceite de coco y palma usados en bollería industrial, galletería, pastelería y heladería bajo en nombre de “grasa vegetal” y lácteos grasos.
  • Moderar el consumo de huevos, mariscos y carne roja.
  • Algunos aceites vegetales como el de girasol, no afectan negativamente al colesterol, no obstante se recomienda el uso de aceite de oliva pues es capaz de reducir el colesterol malo y aumentar los niveles del bueno.
  • El consumo de pescado debe superar al de carne. La grasa de los pescados es muy saludable y consigue regular los niveles de colesterol LDL. Consigue además aportar más flexibilidad y elasticidad a los capilares sanguíneos y tiene un efecto antiinflamatorio y anti trombótico, reduciendo el riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Las carnes más recomendables son las de ave sin piel, por su menor porcentaje de grasas saturadas y mayor de poliinsaturadas, lo cual mejorará los niveles plasmáticos de colesterol.
  • Los alimentos ricos en fibra como las legumbres, verduras, frutas y pan, harinas y cereales integrales son importantes a la hora de arrastrar el exceso de colesterol y otras grasas a nivel intestinal, impidiendo que parte de estos pasen a la sangre.
  • Hacer ejercicio suave durante al menos una hora al día es efectivo a la hora de bajar los niveles de colesterol circulante, se recomiendan algunos como nadar, caminar, correr, bicicleta o cualquier tipo de ejercicio cardiovascular.
  • Este punto cobra mayor importancia en los casos de hipercolesterolemia familiar (por causas genéticas y no dietéticas) debiendo aumentar la duración de las sesiones de ejercicio.

Menú para bajar el colesterol

Desayuno: Un vaso de leche desnatada, dos tostadas integrales con tomate rallado y aceite de oliva y un kiwi.

Media mañana: Yogur natural desnatado con fresas picadas y un puñadito de cereales integrales. 2 nueces.

Comida: Arroz con verduras y Emperador con trigueros. De postre fruta.

Merienda: Sándwich de pavo con pan integral + Zumo de naranja.

Cena: Crema de calabacín y pollo con pisto. De postre fruta.

Tomar entre 1,5-2 litros de agua al día y acompañar las comidas con un trocito de pan integral. Se puede incluir una copita de vino en la comida

 



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