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En 1923 dos hombres, Frederick Grant Banting y John J. R. MacLeod, recibieron el premio Nobel de Medicina por el descubrimiento, dos años antes, de una sustancia denominada insulina, encargada de metabolizar en el organismo la glucosa, los carbohidratos, las grasas y los aminoácidos y la cual no estaba presente en personas con diabetes, razón por la cual manifestaban la enfermedad.

A partir de ese momento, la forma de concebir y tratar la diabetes cambió, se encontró que administrando cierta cantidad de esta sustancia mediante inyecciones, los pacientes controlaban su padecimiento y mejoraban su calidad de vida, atrasando la aparición de complicaciones. Desde entonces a la fecha, los pacientes con diabetes tipo 1 y algunos con tipo 2 han tratado su trastorno con esta hormona. Las personas con tipo 1 la necesitan para poder vivir, por lo que dependen de la administración exógena de ella. En contraste, aunque aquellos que tienen el tipo 2 no la necesitan para vivir, con el tiempo, muchos de ellos tiene una disminución en la producción de insulina por lo que requerirán de ella para el adecuado control de la glucosa sanguínea.


Origen de una sustancia vital
Durante mucho tiempo, la insulina que se empleaba para el tratamiento de la diabetes se extraía del páncreas de diversos animales, principalmente del ganado bovino y del cerdo, pues la insulina de este último es casi idéntica a la humana y posee el mismo efecto sobre el azúcar en la sangre. Actualmente, sólo existen insulinas humanas que se elaboran mediante ingeniería genética en ciertos laboratorios. Se utiliza una técnica denominadaADN recombinante en la cual se sintetiza el gen de la insulina y se inserta en una bacteria o en una levadura que la reconocen como propia e inducen la producción de pro- insulina, de la cual se obtiene insulina y péptido –C.

Cabe mencionar que el término insulina humana se refiere a que su estructura es idéntica a la hormona producida por los seres humanos, aunque no se obtenga a partir de ellos. La pureza de las insulinas actuales es superior a las que se utilizaban antaño, con lo cual se ha logrado evitar reacciones secundarias. Por otra parte, se sabe que esta sustancia es destruida en el estómago por lo que no se puede administrar vía oral y sí mediante inyecciones. Durante mucho tiempo se buscó otra alternativa para aquellas personas que temían inyectarse hasta cuatro veces al día y después de 20 años de investigación, por fin, la insulina inhalada revolucionará el tratamiento de la diabetes.


Tecnología de punta
Aprobada por la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos o Food and Drug Administration,por sus siglas en inglés) la insulina inhalada promete ser un excelente tratamiento tanto para los pacientes con diabetes 1, como para aquellos con diabetes 2. Hasta hace poco tiempo, la evidencia científica mostraba que la única vía posible de administración de la insulina era cutánea, sin embargo, después de 20 años de investigaciones científicas se comprobó que ésta puede ser absorbida por la sangre sin necesidad de agujas ni jeringuillas, por lo que la aprobación de este nuevo método de aplicación marca una pauta en el tratamiento de la diabetes mellitus.

La administración de insulina será por medio de un inhalador, sin embargo, no sustituirá todos los tipos de insulina, pues sólo podrá ser utilizada en lugar de la denominada insulina rápida, que es aquella absorbida rápidamente por el torrente sanguíneo y con un pico de acción casi inmediato. No reemplazará a la insulina basal o de larga duración, por lo que algunas personas con diabetes tipo 1 necesitarán seguir inyectándose. Este nuevo sistema de administración de insulina representa uno de los avances más importantes para el tratamiento de la diabetes, que ayudará a aquellas personas con diabetes tipo 1 que requieren muchas inyecciones diarias de insulina rápida para mantener un óptimo control de sus niveles de glucosa, pero también será una alternativa en el tratamiento de personas con diabetes tipo 2 a las cuales se les indica tratamiento con insulina pero se rehúsan a utilizarla por miedo a las inyecciones.


Funcionamiento y efectos secundarios
La insulina inhalada produce una especie de nube de partículas a partir de insulina pulverizada. Éstas son absorbidas por la sangre a través de los alvéolos pulmonares, gracias a un inhalador parecido a los que actualmente se utilizan para el tratamiento del asma. Como hasta hace poco se creía que esta forma de administrar insulina no era posible, se llevó a cabo, para comprobar su eficacia, un estudio con duración de siete años en donde participaron más de 3,000 pacientes diabéticos de todo el mundo, que fueron tratados con insulina inhalada. Con ello se demostró que este tratamiento es tan efectivo como la insulina inyectada y superior a los hipoglucemiantes orales o pastillas que utilizan las personas con diabetes tipo 2, para reducir y mantener bien controlados los niveles de glucemia.

Sin embargo, se observaron algunos efectos secundarios como tos, dificultad para respirar, boca reseca y episodios de hipoglucemia, por lo que se recomienda estar muy atentos a estos síntomas y monitorear cuidadosamente los niveles de glucosa. Por otra parte, se detectó que algunos pacientes presentaron dificultad para respirar después de utilizar insulina inhalada por varios meses. Debido a esto, se realizará un estudio con duración de 12 años para investigar a profundidad los posibles efectos secundarios y el peligro que puede representar la utilización de esta terapia en personas que tengan algún problema relacionado con los pulmones.

Por tal motivo la insulina inhalada no debe ser utilizada por pacientes con asma, enfisema, bronquitis u otro problema pulmonar; así como por aquellos que fuman o dejaron de hacerlo recientemente. Por oro lado, la utilización de esta terapia tampoco se recomienda en niños y jóvenes menores de 18 años ni en mujeres embarazadas. A pesar de que este nuevo medicamento ya ha sido aprobado y se espera su pronta comercialización, los estudios sobre su eficacia seguirán llevándose a cabo, con la intensión de ofrecer al público una terapia segura y efectiva. Ahora sólo falta que llegue a México y que preguntes a tu médico si es una buena opción para ti.

Fuentes: Secretaría de salud. Manual para el manejo de las insulinas. Cuarta edición, México, 2004; www.diabetesaldia.com; www.intermedicina.com

 

 



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