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Las personas que padecen diabetes tipo 1 no producen insulina por lo tanto no pueden metabolizar la glucosa. Esta es la razón por la cual deben inyectarse insulina. En cambio, quienes padecen diabetes tipo 2, sí producen esta hormona por lo cual pueden comenzar un tratamiento a base de medicamentos orales, aunque en muchos casos el médico puede optar por la insulina. Aproximadamente el 25% de los pacientes con diabetes tipo 2, también deben inyectarse insulina. En este caso, el tratamiento no es imprescindible para vivir, pero puede mejorar el bienestar del paciente. Cuanto más tiempo lleve una persona padeciendo diabetes tipo 2, más aumenta la probabilidad de necesitar insulina.

El tratamiento con insulina es distinto al que se lleva a cabo mediante medicamentos orales, pues la acción de cada uno es distinta. Pero también, entre los cuatro tipos distintos de insulina, su funcionamiento es diferente, por el tiempo que transcurre desde la inyección hasta que comienza el efecto; por su pico máximo de acción, es decir, el momento en que el efecto es mayor y por su duración el organismo.

Estas características ayudan al médico a decidir cuál es la insulina adecuada para cada caso, por lo que debes considerar estos conceptos:

Arranque: Es el tiempo que tarda la insulina en llegar al flujo sanguíneo y comenzar a reducir los niveles de glucosa.

Hora pico: Momento en que la insulina alcanza su mayor potencia en el cuerpo, en términos de reducción del nivel de glucosa en sangre.

Duración: Es el tiempo total en que la insulina continua reduciendo el nivel de glucosa.

Además, el tipo de insulina que se utiliza varía según el número de inyecciones que el paciente reciba diariamente.

 


Tipos de insulina

Según las características de arranque, duración y hora pico, las insulinas se clasifican en cuatro tipos:

Insulinas de acción rápida
Insulina de acción intermedia
Insulina de acción breve
Insulina de acción ultra lenta


Tipo de insulina        Inicio de la acción         Hora pico                   Duración

Acción rápida         De 5 a 15 minutos     De 45 a 90 minutos      De 3 a 4 horas
Acción breve          30 minutos               De 2 a 5 horas             De 5 a 8 horas
Acción intermedia   De 1 a 3 horas          De 6 a 12 horas           De 16 a 24 horas
Acción ultra lenta    De 4 a 6 horas          De 8 a 20 horas           De 24 a 28 horas


Potencia y forma del tratamiento
La insulina por lo regular está disuelta en algún líquido. Estas soluciones tienen diferentes potencias, según éstas se requerirá un tipo específico de jeringa. Por ejemplo, una insulina de U-100 (100 unidades por cada mililitro de fluido) deberá ser utilizada con jeringas llamadas de U-100. Este cálculo es importante porque si una persona coloca insulina U-100 en una jeringa de U-40, tendrá más insulina de la que necesita, lo cual puede llevar a hipoglucemia.

Por otra parte, el tratamiento que indique el médico también está determinado por el número de inyecciones que necesites cada día, de esta manera:

Una inyección: Se debe utilizar insulina de acción lenta por las mañanas, antes del desayuno.
Dos inyecciones: Se administra insulina intermedia antes del desayuno y de la cena.
Cuatro inyecciones: Se utiliza insulina de acción corta antes del desayuno, la comida y la cena, e insulina de acción intermedia o de acción lenta, antes de dormir.

Por lo general, el tratamiento con una o dos inyecciones diarias se utiliza en pacientes con diabetes tipo 2 y en ocasiones, en los niños; mientras que el tratamiento con cuatro inyecciones diarias se utiliza, sobre todo, en pacientes con diabetes tipo 1 o en las personas jóvenes con diabetes tipo 2.


Sin temor a las inyecciones


La insulina es absorbida rápidamente en el organismo al ser inyectada por vía subcutánea, es decir, bajo la piel. Muchas personas tienen miedo a este procedimiento ya que piensan que es demasiado doloroso. Aunque el piquete no es muy agradable, en realidad no es tan doloroso si la zona de aplicación cambia constantemente. Las inyecciones deben aplicarse en la parte superior del brazo, en el muslo, en los glúteos o en el abdomen, teniendo cuidado de no pinchar dos veces seguidas la misma zona. Si tienes dudas, habla con tu médico sobre esta forma de tratamiento y no temas iniciar el tratamiento pues con ello lograrás mejor control del padecimiento.

Fuente: Todo sobre diabetes. Colección saber de salud; www.netdoctor.es

 

 



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