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Es una de las conclusiones alcanzadas en el 27º Congreso Mundial de Medicina Interna. "La consecuencia de unir hipertensión y ronquido es multiplicar por dos o por tres la probabilidad de sufrir una complicación cardiovascular, especialmente si se tiene sobrepeso", explica el doctor Blas Gil Extremera, presidente del Congreso. Aunque los mecanismos no se conocen, se ha hallado que, a diferencia de otros hipertensos que reducen su presión arterial, los roncadores con hipertensión mantienen una alta presión arterial durante la noche. "Una persona que no ronca suele tener cifras tensionales elevadas de diez a 12 horas al día; el roncador puede llegar incluso a las 24 horas, con lo que la lesión sobre los órganos es mas elevada y constante". 

Según un estudio del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico San Cecilio de Granada, que dirige el doctor Gil Extremera, entre 528 pacientes con hipertensión, el 54 por ciento sufrían lesiones orgánicas. Las más comunes se producían en el corazón, concretamente uno de cada cinco pacientes. Las lesiones oculares se originaban en el 14 por ciento de los casos y también se producían trastornos renales y cerebrales. Ninguno de los pacientes presentaba daños en los cuatro órganos a la vez. Las mayores lesiones tenían lugar en pacientes roncadores, según el doctor Gil Extremera, lo que, a su juicio, demuestra que es necesario "aumentar la dosis del tratamiento antihipertensivo en estos pacientes e incluir una toma por la noche".

En otros dos estudios que se presentan en el Congreso, de la Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, se demuestra que si en lugar de tomar toda la medicación antihipertensiva por la mañana, como es habitual, se administra alguna dosis antes de acostarse "se produce una reducción estadísticamente significativa de la presión arterial". En otro de los trabajos, en el que también participó la Unidad de Trasplante Hepático del mismo hospital, se administró el tratamiento antihipertensivo por la noche a trasplantados de hígado que presentaban hipertensión. Tan sólo el 20 por ciento continuaban presentando una presión arterial elevada por la noche frente al 80 por ciento que recibía una única toma por la mañana. Y los expertos indican que los pacientes que no sufren un descenso en sus presiones arteriales durante la noche tienen un mayor riesgo cardiovascular.



Antecedentes familiares y tabaco
Además de la hora de la medicación, también hay que tener en cuenta los antecedentes familiares. Según otro ensayo del Hospital Clínico de Granada, los pacientes cuyos padres han sido hipertensos tienen menos posibilidades de responder al tratamiento, por lo que los autores aconsejan "el control preventivo de la presión arterial en descendientes aparentemente sanos".

El tabaco, asimismo, es otro factor que reduce la eficacia del tratamiento, según un estudio de la Unidad de Hipertensión y Lípidos del Hospital Virgen de las Nieves, de Granada. Los datos de 1.627 pacientes remitidos por el médico de Primaria mostraron que el 4,5 por ciento era resistente al tratamiento, y de ellos, tres de cada cuatro tenían unos índices de presión arterial ajenos a la presencia o no del facultativo. Es en estos pacientes donde había mayor presencia de fumadores.


Fuente: Puleva Salud

 



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