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Por Claudia Molinares para Buenavida.com

Siempre se dice que no es fácil ponerle límites a nuestros hijos, y es verdad sobre todo en esta época en que las exigencias de la vida moderna ponen a los padres en situaciones muchas veces desfavorables para una adecuada educación de sus hijos. Muchísimas parejas trabajan ambos y deben permanecer muchas horas fuera de la casa, restándoles muy poco tiempo para compartir con sus hijos. Esta situación es muy propicia para que los padres sientan culpa por no estar el tiempo suficiente con sus hijos y por lo tanto cometer el grave error de consentirlos al punto de ser incapaces de ponerles los límites necesarios para que crezcan fuertes y sanos psicológicamente. Según los psicólogos, la típica frase "no porque no" es algo que no sirve, no funciona. Cuando un padre pone un límite a su hijo lo mejor es ser claros y consistentes dando el ejemplo con las acciones. Si le pides a tu hijo que sea ordenado pero tu no lo eres jamás servirá que se lo pidas. Explicar las causas de una orden que se imparte ayuda a que los niños tomen conciencia de que sus actos tienen causas y consecuencias.

Ser un padre con autoridad no es lo mismo que ser un padre autoritario. Un padre autoritario dice "no porque no", en cambio un padre con autoridad es quien ayuda a sus hijos a comprender las consecuencias de sus actos desde la más temprana edad. Pero a la vez es importante que el mensaje que un padre da a su hijo sea firme y seguro para que el límite impuesto se acate. Pero para que el mensaje sea claro no debe hacerse con enojo, gritar no servirá para que el niño acepte el límite impuesto. Por el contrario, si gritamos no nos escucharán, pero hablando serenamente lograremos que el mensaje sea claro. En cuanto a los premios y castigos que algunos padres imponen a sus hijos, muchos psicólogos no están de acuerdo con ello, aunque recomiendan que de aplicarse ese sistema de premios y castigos lo correcto sería ofrecer como premio para quien se porte bien algo que no sea material, por ejemplo "si eres bueno con tus amigos te querrán más".

Ponerse de acuerdo entre los padres es fundamental para que los niños crezcan sin confusiones; pero muchas veces es común ver como uno de los padres desautoriza al otro permitiendole a su hijo algo que se le había prohibido. Un caso típico es cuando papá prohibe ver televisión como consecuencia de algún mal comportamiento del niño y más tarde llega la mamá y convence al padre para que la orden impuesta quede sin efecto. Lo único que se logra con esto es que el niño reciba mensajes muy confusos. Ponerle límites a nuestros hijos es muy importante pues es la manera de ayudarlos a que aprendan a tener control sobre sí mismos, les enseña a respetarse a sí mismos y a respetar a los demás. Es un error pensar que por que el niño es pequeño no entenderá el mensaje que le estamos dando; siempre que lo hagamos de manera correcta y en términos que él comprenda, el niño entenderá por qué le estamos poniendo el límite.

 



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