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Quizá para ti dormir y comer sean dos grandes placeres de la vida, pero más allá de lo reconfortante que sean ambos, son más que nada necesidades básicas que te ayudarán a mantenerte saludable. Sin embargo, con el ritmo de vida que llevamos actualmente, dichas acciones se han salido de control, ya que con más frecuencia dormimos menos y comemos más, ocasionando obesidad. Hace algunos años, las horas normales de sueño eran entre ocho y nueve, pero ahora el período promedio de descanso se ha reducido a sólo siete. Esto pasa porque se ha impuesto la creencia de que en la sociedad actual, dormir es una pérdida de tiempo y que se tiene que aprovechar con cosas más útiles o de una mejor manera.

No obstante, esta falta de sueño, a parte de hacerte sentir fatigado, estresado, cansado e irritable, te pondrá en mayor riesgo de engordar. Quieres saber por qué? Sigue leyendo. Si tú no duermes bien, se produce un aumento de la hormona grelina, que incrementa el apetito, y un descenso de la leptina, que lo disminuye, lo cual tiene como consecuencia que despiertes con más hambre y que crezca tu inclinación por alimentos hipercalóricos, produciendo que incrementes tu peso al consumir más comida de la que realmente necesitas.


¿Por qué subo de peso si duermo menos?
La falta de sueño provoca alteraciones en el metabolismo de la glucosa, tales como menor tolerancia al azúcar, alteraciones de la función de las células beta, reducción de la utilización de la glucosa no insulino dependiente y menor sensibilidad a la insulina. Eso significa que dormir mal también puede interferir con la capacidad de tu organismo para metabolizar los carbohidratos; por lo tanto, los niveles de azúcar en la sangre pueden aumentar. Esto promueve la sobreproducción de insulina, lo que favorece el almacenamiento de grasa en tu cuerpo y la resistencia a insulina. Una vez que se da este problema, se incrementa el riesgo de que también llegues a desarrollar diabetes.

El otro mecanismo por el cual la falta de sueño te puede hacer subir de peso, es que dicha condición hace que tengas más antojos, sobre todo de dulces. Al no dormir bien, no sólo aumentará tu apetito, sino también afectará la forma en que elijas tus alimentos, haciendo que prefieras los que tienen más calorías y los dulces.


Una relación vital: el apetito y el sueño
La gradual reducción de horas de sueño de la que hablamos anteriormente, ha ido a la par del incremento de peso, por lo que surgió la expectativa entre los investigadores de que si el hecho de dormir menos tiene relación con la obesidad. Dicha hipótesis parece creíble puesto que existen mecanismos biológicos cerebrales que interconectan y controlan tanto el apetito como el sueño. Así, por ejemplo, los ratones deben comer para permanecer vivos y estar despiertos para huir, por lo que se necesita un mecanismo que reconozca que los niveles de energía están bajos y que los despierte para que puedan encontrar comida.

Ahora bien, es posible que los seres humanos tengamos un sistema de control similar, como cuando nuestros antepasados luchaban contra el hambre y algo los mantenía alerta, impulsándolos a buscar comida. Pero hoy en día, siempre hay situaciones que nos hacen estar más tiempo despiertos, lo cual se introduce en nuestro cerebro impulsándonos a buscar en el refrigerador calorías extras que después no podemos quemar.


¿Qué dicen las investigaciones?
Un estudio efectuado en la Universidad de Columbia en Nueva York, reveló que las personas que dormían menos, aproximadamente cinco horas, eran un 60% más obesos que los que dormían siete horas o más (corrigiendo otros factores que podían estar implicados, como el tabaco o la actividad física, entre otros). Otra investigación de la Universidad de Chicago en Illinois, descubrió que quienes dormían menos manifestaron estar hambrientos y les apetecían más los hidratos de carbono (como galletas, pan y pasteles, entre otros) que las frutas, verduras y proteínas.


Gánale la batalla a la obesidad y al insomnio
Estas son algunos consejos que te servirán para descansar mejor y, con ello, reducir tu peso o mantenerlo en niveles saludables:

Camina más. Empieza por estacionarte más lejos de la entrada de tu oficina o casa, o ve caminando hasta tu destino
Desayuna conscientemente. Evita los cereales azucarados y pastelitos e incorpora alimentos más sanos, como fruta, semillas y cereales de granola
Limita la cantidad de tiempo que pasas viendo televisión o frente a la computadora y busca actividades más recreativas y activas
Cuida tu sueño. Lo ideal es acostarte a una hora fija todas las noches para así desarrollar un ritmo de vida normal
Date un baño de agua caliente una hora antes de dormir
Utiliza almohadas correctas, las de pluma te pueden ayudar mucho ya que se adaptan a la postura de tu cabeza
Puedes recurrir a técnicas de aromaterapia; por ejemplo, el jazmín y la lavanda relajan
No tomes bebidas energéticas: té, café o gaseosas, puesto que sólo te mantendrán más despierto porque tu cuerpo y cerebro estarán metabolizando los estimulantes ingeridos
Evita el consumo de alcohol o fumar
Si tu insomnio ya es crónico, lo ideal es que consultes a un profesional de la salud

Recuerda que además de dormir bien, una alimentación balanceada y la práctica de ejercicios de forma regular, son imprescindibles para el correcto tratamiento del sobrepeso y la obesidad.


Referencia informativa: http://www.lanacion.cl; www.consumer.es; www.mundohispanico.com
Departamento de Comunicación y Contenido; TodoEnSalud.org

 



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