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Tras su primer estudio, el doctor Papanicolaou logró reconocer que el tejido epitelial que cubre la vagina, además de la superficie externa e interna del cuello del útero, sufre continuo proceso de renovación, lo que provoca acumulación de células que pueden ser recogidas y examinadas en el laboratorio. Así, mediante la utilización del microscopio se puede observar el estado de las células, siendo las más propensas al cáncer las que muestran inflamación u otras anormalidades. Sin embargo, aunque el veredicto sobre la enfermedad no es categórico (ya que se requiere aplicar una serie de pruebas adicionales), será una señal de alarma sobre el estado de salud de la paciente.

El proceso del examen papanicolaou es prácticamente el mismo al practicado en esa época, sin embargo, los avances tecnológicos en instrumental de laboratorio y toma de muestras son los que han permitido resultados cada vez más certeros. Ejemplo de ello es que, tan sólo en Estados Unidos, la incidencia de cáncer cervicouterino ha disminuido en más de 70% en los últimos 50 años, gracias a este oportuno examen. No obstante que este tipo de cáncer tiene síntomas de alerta, como sangrados o hemorragias inusuales, secreciones o dolores en la zona del vientre, la mayoría de las veces pasa inadvertido, por lo que es recomendable realizar el papanicolau una vez al año para verificar la existencia de células anormales.

La toma de la muestra requiere sólo varios segundos, y es recomendada a todas las mujeres mayores de 18 años, y a las que siendo menores a esta edad tengan vida sexual activa. Igualmente, debe aplicarse a quienes se encuentran en la etapa del climaterio o ya la han superado, pues no resulta raro el desarrollo de cáncer después de esta etapa. Es importante hacer hincapié que, además de detectar células cancerígenas mediante esta prueba, también se pueden diagnosticar enfermedades causadas por hongos, bacterias, parásitos o virus (algunas de los cuales son precursoras del cáncer antes mencionado), así como saber el nivel de hormonas sexuales con las que cuenta la paciente y si sus ovarios están produciendo los óvulos necesarios para la fecundación.

Recuerde que el papanicolau, preferiblemente, debe realizarlo un ginecólogo, ya que es él quien mayor conocimiento tiene de la anatomía de los genitales femeninos y el más capacitado para diagnosticar alguna posible anomalía que presente la muestra de tejido. La invitamos a dejar de lado los prejuicios que pudiera tener sobre este estudio y la idea de que es una invasión a su intimidad. Recuerde que un diagnóstico temprano del cáncer puede salvar su vida y significarle años de tranquilidad.


Fuente: saludymedicinas.com.mx

 



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