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Al mismo tiempo, los hombres dicen no conocerlo o preferir el suyo, mientras que las mujeres señalan que pierden sensibilidad en el acto sexual, son costosos y es complicado colocárselo, por lo que los rechazan. Ante esto, Sergio Provenzano, director del posgrado en Sexología educativa y género de la Universidad de Buenos Aires, dijo que "las mujeres lo rechazan porque les resulta incómodo, limita su sensibilidad o porque no se sienten protegidas de enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados". A su vez, Beatriz Literat, ginecóloga y sexóloga clínica del Instituto médico Halitus, explicó que "se necesita un buen conocimiento de la propia anatomía, por eso a muchas les resultaba difícil colocárselo. Tampoco tuvo aceptación porque decían que era duro, que hacía ruido y a veces lastimaba".


Un dato curioso
"El método tiene más aceptación entre mujeres de menor nivel educativo quienes, a veces, no pueden negociar la abstinencia de la relación sexual cuando no lo desean o ante una enfermedad, pero como es más caro que el masculino, empezaron a consultar sobre su reutilización. Y a esto hay que estar alerta: lavarlo y volverlo a usar no es en absoluto recomendable", señaló Literat. "Su tasa de eficacia para evitar embarazos no deseados es mayor que las pastillas y que el preservativo masculino y, como cubre la zona genital, previene el contagio de enfermedades de transmisión sexual", puntializa Rolla.


Fuente: blogs.periodistadigital.com



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