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Garantizar a los niños un mayor acceso a medicamentos adaptados a sus necesidades es el objetivo de un nuevo programa de investigación y desarrollo lanzado hoy por la OMS con el fin de reducir la mortalidad infantil. Y es que unos 10 millones de niños mueren antes de cumplir los cinco años, de los cuáles seis millones a causa de infecciones que podrían ser tratadas si hubiera medicamentos eficaces para ellos, de fácil acceso y a un precio asequible.

"La falta de medicamentos adaptados a los niños afecta tanto a los países ricos como a los pobres", declaró la directora general de la OMS, Margaret Chan. Según el organismo multilateral de salud, en las sociedades industrializadas, a más de la mitad de los niños se les recetan medicamentos cuya posología está prevista para un adulto y que no están autorizados para los menores, ante la falta de un fármaco adecuado para ellos. En los países en desarrollo, el problema se agrava por el acceso más reducido a los medicamentos en general.

 

El programa lanzado hoy por la OMS, "Medicamentos a la medida de los niños", se centra en la necesidad de desarrollar mejor para el uso pediátrico una serie de fármacos básicos, entre ellos antibióticos, antiasmáticos y analgésicos. Al mismo tiempo, la OMS ha publicado una lista de 206 medicamentos esenciales para los niños que deberá servir de guía a los países, y establece como prioritaria la lucha contra el sida, el paludismo, la tuberculosis, la neumonía y la diarrea, enfermedades responsables del 50 por ciento de la mortalidad de menores de cinco años.

La OMS subraya que el incremento de la producción y la oferta de medicamentos esenciales para los niños es una de las condiciones clave para lograr la reducción de la mortalidad infantil. "Queda mucho por hacer. Ciertos medicamentos prioritarios todavía no han sido adaptados al uso pediátrico y no son disponibles cuando hay necesidad de ellos", afirma el doctor Hans Hogerzell, director del Departamento de Normas Farmacéuticas de la OMS. Los niños no metabolizan los componentes como los adultos y por tanto requieren de fórmulas galénicas diferentes.

Además, existen diferencias entre los propios niños dependiendo de la edad, de su peso y de su estado general de salud. Otra característica propia de los medicamentos pediátricos es que deben tener un sabor agradable, ya que los niños pequeños tienen problemas para tragar, por ejemplo, comprimidos grandes, pero toleran, en cambio, las soluciones orales o los jarabes. El problema con que se topa la investigación de medicamentos para niños es que se conocen mal los efectos que éstos pueden causarles, debido en parte a que se realizan menos ensayos clínicos con menores que con adultos.

Si el respeto a la ética exige el consentimiento de la persona para experimentar, es difícil obtenerlo de un niño. Esa falta de ensayos clínicos lleva a que haya lagunas sobre la calidad y la inocuidad de los fármacos pediátricos, lo que a su vez desanima a los laboratorios a investigar y poner a punto remedios para los niños. Otro problema añadido es que, en ocasiones, medicamentos ya existentes para los niños, no llegan a quienes más los necesitan.

Ese es el caso de la diarrea, una enfermedad que se trata fácilmente mediante la rehidratación oral combinada con aportes de zinc, pero que mata todavía a 1,9 millones de menores de cinco años anualmente. Y ello porque aunque los sueros de rehidratación son baratos y ya facilmente accesibles en los países en desarrollo, no ocurre lo mismo con el zinc, que no se encuentra en las zonas de fuerte incidencia de la diarrea. Según datos de la OMS, un 20 por ciento de las muertes de niños menores de cinco años se deben a infecciones agudas de las vías respiratorias, de las cuales sólo la neumonía causa cada año dos millones de fallecimientos.

Otro millón de niños muere cada año de paludismo, y en África un menor muere por esta enfermedad transmitida por los mosquitos cada 30 segundos. En cuanto a los niños que sufren enfermedades crónicas como el VIH-Sida, los fármacos más adecuados son las combinaciones en un solo comprimido, pero éstas son tres veces más caras en las dosis pediátricas que las de los adultos. También algo más de un millón de los 8,8 nuevos casos de tuberculosis registrados en 2005 afectaron a niños menores de 14 años.


Fuente: EFE



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