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La hipertensión pulmonar es un trastorno en el cual la presión sanguínea en las arterias pulmonares es anormalmente alta, causando diferentes trastornos en el funcionamiento de estos órganos. Algunos médicos y profesionales de la salud, la llaman también hipertensión arterial pulmonar; hipertensión pulmonar primaria esporádica o hipertensión pulmonar primaria familiar. La palabra primaria alude a que no hay otras enfermedades cardiacas o pulmonares que ocasionen la presión sanguínea alta.


¿Qué es lo que sucede en el organismo?
Las pequeñas arterias del pulmón se estrechan a lo largo de este órgano, por lo que la hipertensión pulmonar se desarrolla como respuesta a la mayor resistencia al flujo sanguíneo. El lado derecho del corazón se agranda debido al aumento de la carga de trabajo causada por esta resistencia; lo que finalmente lleva a que se pueda desarrollar una insuficiencia cardiaca progresiva. Se presenta mucho más en mujeres que en hombres y con el paso de los años los enfermos por esta causa han ido creciendo en todo el mundo.


¿Qué causa el desarrollo de este padecimiento?
La causa de la hipertensión pulmonar primaria se desconoce, aunque algunos casos son producidos por un defecto genético. Por otra parte, puede presentarse después del embarazo, por hipotiroidismo, embolia pulmonar, afecciones autoinmunológicas, o después de una infección con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) o puede ser provocada por el uso de drogas como supresores del apetito, por el uso de anticonceptivos orales, y de cocaína.


¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas incluyen fatiga crónica, dificultad para respirar (disnea), dolor en el pecho (angina), desmayo, tobillos y piernas inflamados (edema), y líquido en el abdomen (ascitis). Estos también son síntomas de otras enfermedades como la insuficiencia cardiaca congestiva; por esta razón, los médicos deben eliminar las posibilidades de otras enfermedades antes de hacer un diagnóstico de hipertensión pulmonar.


¿Cómo se cura esta enfermedad?
Desafortunadamente, no existe curación conocida, pero el objetivo del tratamiento es controlar los síntomas. Algunas personas responden con medicamentos orales tales como bloqueadores de los canales del calcio y diuréticos. Recientemente, ha aparecido un nuevo fármaco oral que bloquea el estrechamiento anormal de los vasos sanguíneos y parece ser prometedor en el tratamiento de la hipertensión pulmonar.
A medida que la enfermedad progresa, se puede requerir oxígeno y si todo lo demás no funciona, a los candidatos recomendados se los puede ayudar mediante el trasplante corazón-pulmón o de pulmón solamente.




Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido, TodoEnSalud.org



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