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Por Regina Reyna


Incomoda sí es, pero grave no. La incontinencia urinaria afecta la calidad de vida de aproximadamente 3 millones de mexicanos, principalmente en sus condiciones de higiene. 75% de los casos se soluciona con métodos no quirúrgicos pero, ¿por qué se origina?. Muchas personas, sobre todo de la tercera edad, se ven obligadas a permanecer en casa al no tener control parcial o total de su vejiga (órgano que retiene la orina y le da salida). Esta anormalidad del funcionamiento del organismo recibe el nombre de incontinencia urinaria, la cual puede llegar a afectar el sueño, actividades cotidianas y las relaciones sociales, personales y sexuales.

Los urólogos (especialistas médicos que atienden las enfermedades del aparato urinario) indican que la incontinencia, según el periodo de tiempo en que se manifieste, puede ser clasificada como transitoria (de manera limitada) y crónica, si es que se prolonga durante toda la vida. En el primer caso puede deberse a una infección en los genitales o vías urinarias, o por la administración de algún medicamento, mientras que en el otro puede originarse por debilidad de los músculos que sostienen la vejiga, aumento de actividad muscular de este órgano, bloqueo de la uretra urinaria (conducto por donde se expulsa la orina), inmovilidad, trastornos neurológicos o problemas hormonales.

Ahora bien, para entender la causa de este padecimiento hay que hacer un recorrido por sus diferentes tipos. Así, a la cabeza de la lista se encuentra la llamada de urgencia, en la que se ubica 50% de los casos, que se produce cuando existe un deseo repentino de miccionar (orinar), que se asocia frecuentemente a nerviosismo y donde, por raro que parezca, se contagia a la vejiga, cuyos músculos pierden la capacidad de relajarse, se endurecen y producen la sensación de que se encuentra llena. Algunos fármacos colaboran a que el órgano se mantenga flexible y su funcionamiento sea normal.

La nombrada de esfuerzo está asociada a la realización de determinados movimientos que provocan que se escape la orina, como tos, risa, cambio de postura o relaciones sexuales. Este tipo se presenta frecuentemente durante el embarazo, pues el cuello del útero se expande y oprime a la vejiga (en ocasiones la mueve de su lugar habitual), por lo que la contención de la orina no se realiza de manera normal y el órgano se siente lleno constantemente. Si el urólogo determina que ésta es la causa remitirá a la afectada con su ginecólogo, quien prescribirá una rutina de ejercicios de los músculos de la región genital que ayudarán a controlar la incontinencia; en ocasiones, se programa una cirugía para reubicar a la vejiga en su lugar, sobre todo cuando la mujer ha experimentado varios partos.

También existe la incotinencia por rebosamiento, en la que se siente que nunca se vacía la vejiga, se hacen frecuentes visitas al baño (igualmente por las noches), y el flujo de orina es muy escaso. Se presenta en alto porcentaje de hombres, y puede deberse a que la próstata, (glándula que genera el líquido seminal que protege y transporta a los espermatozoides) se inflama y obstruye el buen paso de la orina por la vía de salida (uretra). Quienes conviven con personas afectadas por incontinencia urinaria deben entender las repercusiones que ésta deja en el paciente, pues incluso pueden verse implicados aspectos psicológicos como depresión, baja autoestima y aislamiento social. Apóyelo, impúlselo a superar el problema y bríndele la oportunidad de mejorar su calidad de vida.


Fuente: saludymedicinas.com.mx



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