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Llega la noche y con ella la hora de dormir; sin embargo, para tu familia es el peor momento del día y prefieren hacerlo lejos de ti. No hay momento en que no recibas de tus seres queridos quejas porque no pudieron conciliar el sueño. Tú les prometes que dejarás de roncar; pero, la situación se vuelve más alarmante cuando te das cuenta que más que desagradables, tus ronquidos se han vuelto poco saludables ya que te percatas de que ¡no respiras! ¿Es este tu caso?


¿Por qué ronco?
Al respirar, tomas aire. Cuando lo haces profundamente estás generando una presión de succión que lleva aire a tus pulmones. Si hay una resistencia o un bloqueo en las vías aéreas superiores, es necesario generar más flujo de aire y una presión de succión mayor; al ocurrir esto, tu paladar blando, o sea, el pliegue que separa tu cavidad bucal del pasaje al esófago, se ve afectado. Esto quiere decir que se presenta una vibración en el paladar blando, lo que provoca el ruido del ronquido, y se debe, principalmente, al estrechamiento de la vía aérea, mismo que puede ser estructural (desviación del tabique) o relacionado con una enfermedad nasal como alergias, o con la obesidad.

Otros factores de riesgo son: que fumes, ya que esto irrita las vías aéreas superiores; que tengas problemas hormonales, como hipotiroidismo; o que consumas alcohol, porque éste relaja de forma selectiva el tono de los músculos de las vías superiores aéreas. Las cifras de la Academia Americana de Otorrinolaringología indican que un 45% de las personas adultas ronca ocasionalmente y un 25% son roncadores habituales. Es muy importante que sepas que el problema se presenta con más frecuencia en los hombres y en individuos obesos o con sobrepeso, además de agravarse con la edad.


¿Roncar no es normal?
Esos ronquidos que tanto molestan a quienes te rodean, más allá de mantenerlos en vela, son una señal clave de que algo grave ocurre en tu aparato respiratorio; en pocas palabras, te están diciendo que tus vías aéreas se encuentran obstruidas. Si bien es cierto que en la mayoría de los casos los ronquidos no representan riesgos médicos serios, se estima que en 5 de cada 100 personas, principalmente del sexo masculino y con sobrepeso, los ronquidos nocturnos muy intensos son el primer indicio de apnea del sueño, desorden que pone en riesgo la vida y del cual te hablaremos más adelante.


¿Qué tiene que ver el exceso de peso en todo esto?
Si padeces obesidad, sobre todo en la parte superior de tu cuerpo (específicamente en el cuello), tendrás una resistencia aumentada en la vía aérea porque la cantidad excesiva de tejido adiposo reduce su tamaño. El sobrepeso provoca que haya una menor capacidad ventilatoria en tus pulmones al no poderse expandir en forma completa tu caja torácica; entonces, puedes desarrollar un proceso en el que debido a la poca ventilación se acumula el bióxido de carbono y baja en la sangre. Incluso, entre mayores sean tus niveles de obesidad, podrías hasta dejar de respirar por períodos durante el sueño.


¿Dejar de respirar mientras duermo?
A esto se le conoce como apnea del sueño, y se trata de un trastorno respiratorio caracterizado por ronquidos intensos y con múltiples interrupciones de la respiración de más de 10 segundos de duración, que se repiten de 20 a 30 veces por hora y hasta 300 veces en una noche. Esto pasa porque cuando los músculos de tu garganta y de tu lengua se relajan, bloquean parcialmente la vía respiratoria, ocasionando que la respiración se dificulte o se detenga por completo.

Existen dos tipos de apnea: la central y la obstructiva. La primera ocurre cuando el cerebro deja de enviar las señales apropiadas a los músculos de la respiración para que la persona comience a respirar; mientras que la segunda es la más común y sucede cuando la garganta es obstruida y no puede entrar ni salir aire de la nariz ni de la boca de la persona, a pesar de que ésta sigue esforzándose por respirar.


¿Qué consecuencias tendría si padezco este trastorno?
Primero, ten en cuenta que si tus vías respiratorias se obstruyen no llega una cantidad de oxígeno suficiente a tu organismo, específicamente al torrente sanguíneo y al cerebro. Esta mala oxigenación te puede provocar, en primera instancia, somnolencia durante el día, dolores de cabeza, fatiga, mal humor, etc.; y desencadena, posteriormente, hipertensión arterial, enfermedades y ataques cardíacos e infartos cerebrales. Así que si has notado que tu respiración es normal durante el día, pero en la noche y al dormir los ronquidos son muy fuertes, a pesar de que constantemente cambies de posición, no lo dudes más y visita a un médico especializado en trastornos del sueño.


¿Qué debo hacer una vez que me han detectado apnea del sueño?
El tratamiento que sigas deberá ser integral y consiste en la corrección de todos los factores de riesgo. Esto incluye evitar el consumo de alcohol, tabaco y píldoras para dormir ya que éstos aumentan la posibilidad de que tu vía respiratoria se cierre durante el sueño y se prolonguen los períodos de apnea. Si tienes exceso de peso, podrías beneficiarte en gran medida si adelgazas. Aun una pérdida de peso del 10% puede reducir el número de episodios de apnea en la mayoría de las personas. Finalmente, no debes tomar a la ligera los ronquidos y verlos sólo como una molestia porque, como ya te explicamos anteriormente, conllevan graves consecuencias sobre tu salud y tu vida.


Referencia informativa: www.institutodelsueno.cl, www.sleepfoundation.org, www.fundaciondelcorazon.com
Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido, TodoEnSalud.org



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