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Los que ocasionan verrugas o condilomas genitales son clasificados como 6 y 11 (no cancerosos), y 16, 18, 31, 33, 44 y 55 (cancerosos). En la actualidad los tratamientos indicados contra el VPH incluyen crioterapia (consiste en congelar las lesiones), electrofulguración (quema el tejido anormal) y láser (cirugía con luz de alta intensidad), los cuales eliminan temporalmente los condilomas, mas no al virus. Ahora bien, cuando las lesiones se vuelven precancerosas la paciente es sometida a conización, intervención quirúrgica que consiste en extirpar un segmento del cuello del útero; sin embargo, tampoco suprime al agente infeccioso.

Si las afectadas presentan cáncer avanzado regularmente requieren histerectomía (extirpación del útero), quimioterapia (administración de medicamentos que detienen el crecimiento de las células anormales) o radioterapia (consiste en quemar las lesiones mediante radiación), tratamientos con los que logran sobrevivir aproximadamente 50% de pacientes. Aunque lo anterior representa grave problema de salud pública, se tienen grandes esperanzas de curación gracias a los logros del Dr. Ricardo Rosales Ledezma, investigador del Departamento de Biología Molecular y Biotecnología del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Este científico desarrolló una vacuna terapéutica que elimina las lesiones ocasionadas por VPH y previene nuevas infecciones; ha sido probada con éxito en animales, y se encuentra en pruebas clínicas con humanos en el Hospital Juárez de la Secretaría de Salud.


Papiloma y cáncer
Generalmente la población femenina es la que se ve más afectada por el VPH y corre alto riesgo de desarrollar cáncer cérvicouterino, debido a que los tejidos que constituyen esta zona son más vulnerables al ataque de los virus de alto riesgo. Rosales Ledezma explica en entrevista exclusiva para saludymedicinas.com.mx que "el VPH ingresa a las células epiteliales (barrera de protección) de los genitales femeninos y se reproduce; posteriormente, genera dos proteínas denominadas E6 y E7, las cuales atacan a las estructuras encargadas de proteger contra el cáncer (llamadas antioncogenes), por este motivo las células se vuelven anormales y comienzan a crecer sin control".

Asimismo, el investigador del IIB de la UNAM refiere que "el epitelio del cuello del útero, vagina y labios está muy expuesto a sufrir daños, por lo que durante las relaciones sexuales el virus ingresa con facilidad, lo que aunado a las condiciones hormonales de la mujer, dan lugar a la reproducción del microbio y formación de lesiones. Cabe destacar que ello también depende en gran medida del estado del sistema inmunológico, por ejemplo, si se padece sida o hay un embarazo, las defensas están disminuidas y es difícil que el organismo destruya al invasor".

Por otra parte, es importante mencionar que el hombre también puede infectarse con VPH, "pero el epitelio de sus genitales es diferente al de la mujer, condición que dificulta la reproducción del virus y las consecuentes lesiones; si éstas llegan a manifestarse afectan a menos de 1% de varones, y no se tiene evidencia de que ocasionen cáncer en pene", señala Rosales Ledezma.


Logros
Para llegar al desarrollo de la vacuna terapéutica se utilizó un virus atenuado (es decir, no causa alteraciones a humanos ni a animales) que anteriormente fue usado para erradicar la viruela, denominado modified vaccinia ankara (MVA), al que le introdujeron un gen proveniente del VPH llamado E2. "Con la sustancia resultante se realizaron ensayos en ratones y conejos a los que previamente se les implantaron células de tumor humano; una vez que éste se desarrolló se les inyectó la vacuna MVA E2 directamente en la zona alterada y ello inhibió el crecimiento tumoral, pero además se generó respuesta de memoria inmunológica capaz de impedir que nuevamente crecieran dichas lesiones."

Cabe destacar que el virus de la vaccinia y la proteína E2 proveniente del VPH tienen la propiedad de matar a las células cancerosas, las que una vez destruidas pueden ser reconocidas por el sistema inmunológico, el cual comienza a generar anticuerpos para eliminar lesiones y al VPH; asimismo, E2 impide que se produzcan las proteínas E6 y E7 (causantes de cáncer), con lo cual se evita que alteren a las células sanas. "En los ensayos con animales observamos que después de dos meses de haber aplicado la vacuna, lesiones y virus desaparecieron completamente, por lo que esperamos tener resultados similares en humanos", acota el científico.

Como puede ver, la infección por VPH se ha convertido en gran problema de salud debido a que es el principal causante de cáncer cérvicouterino, pero aunque posiblemente a mediano plazo se cuente con una vacuna terapéutica, nunca deben olvidarse las revisiones ginecológicas ni las medidas preventivas, como evitar tener relaciones sexuales sin protección y con múltiples parejas.


Fuente: saludymedicinas.com.mx



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